miércoles, 5 de septiembre de 2012

El extraño caso del consumidor y la publicidad vintage tapatios.

Quizá no lo sepan, quizá tampoco les interese. Pero hace un par de días regresé de haber pasado 2 semanas en la perla de occidente, la popular ciudad de Guadalajara.

Dejando a un lado los aspectos personales del viaje (o por lo menos los más personales) debo compartir lo aprendido durante la travesía.

Desde el punta de vista de mi área profesional (Comunicación, Publicidad, Mercadotecnia) puedo decir que identifiqué dos grandes diferencias entre la capital del país y una de las más importantes plazas que se consideran al lanzar una campaña a nivel "nacional".

Número uno: Publicidad Vintage.

Alguna vez en una clase de la licenciatura alguien mencionó el antigüo arte de publicitar un producto o servicio a través de vehículos que  vocean las cualidades o la descripción del producto o servicio mismo.
Si no mal recuerdo se le llamaba en su mejor momento perifoneo y aunque hoy en día en la capital los famosos tamales oaxaqueños y los recolectores de estufas, lavadoras, microondas etc. etc. etc. son claros ejemplos de dicha técnica el nostálgico perifoneo ya no es tan popular como en otros tiempos.

Sin embargo algo que me llamó mucho la atención de mi estadía en Guadalajara fue el extraño caso de la panadería (espero sea una panadería el negocio) Panechito. Todos los días o en su mayoría, aproximadamente a la misma hora un coche circulaba por las calles anunciando e invitando a la gente a que comprara sus productos. Lo que cabe resaltar es que a diferencia de las grabaciones de los tamales oaxaqueños, la grabación de Panechito (aunque muy poco entendible para unos oídos como los míos) contaba incluso con un jingle, lo cual a querer y no y apesar de que los jingles no son tan populares en el ambiente publicitario debemos reconocer que requieren de cierta producción.

Número dos: Consumidor inclasificable.

Siempre me ha parecido una tarea bizarra el segmentar a los grupos de población (consumidores) de acuerdo a intereses y gustos. Simplemente las personas son en extremo indescifrables. Claro está existen tendencias y sectores bastante homogéneos y hoy en día los estudios de estadísticas y demás recursos de investigación de mercado nos dan una idea de cómo son las personas a las cuales dirigimos nuestra atención.

Existe la típica y por la mayoría utilizada clasificación sociodemográfica que engloba a los estratos sociales de acuerdo a su estatus social (poder adquisitivo ) sin embargo en Guadalajara parece un reto poder definir a dichos estratos de la misma manera que en el D.F pues los intereses y actividades correspondientes a cierto segmento no son las mismas para los defeños que para los habitantes de la perla tapatía.

El mercado tapatío sin afán de hacerme el gran sabelotodo parece ser uno de los más complicados en nuestro país, el más caprichoso y el más volátil. Cualquiera que busque hacer de Guadalajara una plaza para su negocio debe estar al tanto de que los tapatíos son consumidores intermitentes, esto es, que si algo se pone de moda lo consumen mucho en poco tiempo pero una vez pasada la euforia de lo nuevo probablemente lo dejen en el olvido de la noche a la mañana.

Demográficamente hablando la población en la ciudad de México es infinitamente mayor a la de Guadalajara, lo que es una ventaja para los comerciantes capitalinos pues en un mar de gente es muy probable encontrar un grupo de personas que terminen siendo consumidores, cosa que no sucede en la ciudad de tierra mojada.

En resumen esas son dos de las más significativas diferencias entre la dinámica publicitaria y mercadológica  de estas dos urbes mexicanas.
No soy un gran investigador social y mucho menos un experimentado mercadólogo, lo que escribo son percepciones de un licenciado en comunicación que disfruta todo lo que tenga que ver con su profesión.




1 comentario:

  1. Ni que lo digas!!! Tengo que cambiar todo el concepto de una campaña para poder lanzarla en GDL

    Muy buen artículo Mau!
    Mk

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