Digo otra vez porque todos aquellos que vivimos el cambio de siglo pasamos por una situación similar.
Así como hoy hay mucho debate en torno a las profecías que declaran que el mundo se acaba el 21 de diciembre de este año , hace 12 años existía la idea de que el nuevo siglo era sinónimo del fin de la humanidad.
¿Por qué es tan popular inventarse o mejor dicho creerse eso del fin del mundo cada luna menguante?
Simple: El ser humano necesita un motivo, un impulso para hacer lo que habitualmente no se atreve. Creer que el fin del mundo se acerca quizá sea la razón más importante para que muchas personas se hayan decidido este año a hacer algo que venían queriendo hacer desde hace mucho. Ya sea casarse, aventarse en paracaídas, visitar algún sitio o comprar algún objeto son solamente unos ejemplos de acciones llevadas a cabo "por si acaso" o "por si las flais" (flies/moscas).
No estoy negando que las "cosas" incluyendo lo que la gente considera "fin del mundo" puedan ocurrir, la vida se define como un proceso de cambio y en ese proceso hay hechos y acciones que transforman las realidades. Sin embargo, creo que hay más manipulación mediática y mercadológica detrás de todo el asunto del apocalipsis que una verdadera creencia en el posible cataclismo por parte de las personas.
Piensen un segundo, grandes empresas aprovechan la temática del fin del mundo para lanzar campañas publicitarias. Muchas otras incluso aprovechan la tendencia en sus promociones de venta y otras tantas la utilizan para generar identidad de marca.
Es a través de los ejercicios mercadológicos que el asunto va perdiendo seriedad y la gente empieza a tomar las cosas con más calma (Gracias a Dios). Imperceptiblemente este cambio de perspectiva generado a través de los mensajes publicitarios podría servir para provocar en las personas acciones encaminadas a mejorar nuestro entorno.
Hacer uso del tema "fin del mundo" para promover el final del mundo como lo hemos venido creando y darle nacimiento a uno nuevo más amable, más a gusto.
El mundo no se acaba, cambia.
Está en nuestras acciones cambiarlo y darle una forma con la que estemos más en sintonía.

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