viernes, 4 de enero de 2013

Ser el nuevo.

La dinámica de ser el nuevo (en cualquier contexto) siempre ha sido complicada.

Empecé este 2013 aceptando una oportunidad laboral. ( La primera como profesional; horario completo, prestaciones de ley, salario y todo eso que se da en el mundo de los adultos.)
Una oportunidad única para comenzar a ESCRIBIR mi historia como COPY (el puesto de mi sueños/ el cursi no vino). Aunque sólo lleve 3 días oficialmente "chambeando" puedo decir que he aprendido bastante y me he sorprendido bastante por el talento que hay en un mundo que va mucho más allá de la Colonia del Valle, qué digo  Colonia del Valle, del D.F. en general.


Aun siendo una oportunidad que sinceramente me motiva hasta los huesos, la rutina de ser el nuevo no cambia en lo absoluto.

Aprenderse los nombres de tus compañeros y relacionarlos con sus respectivos puestos y funciones/ Cumplir con los horarios/ Medir tiempos/ Identificar la mejor ruta para llegar a la oficina y la mejor ruta para regresar a casa/ Localizar los baños/ Verificar que los baños no provoquen sensaciones negativas/ Perder la pena/ Ganar confianza/ Hacer la cosas lo mejor posible/ Perder el miedo a preguntar/ Ver qué y dónde comer/ Adaptarse (socialmente hablando) y dejar que los demás se adapten a uno/ Colaborar en lugar de hacer cada quien su chamba/ Sonreír/ Sentirse como en casa/ Hacer amigos/ Crecer, o mejor dicho ser alguien distinto/ Aprender y divertirse en el trayecto.


Jamás será sencillo ser el nuevo, pero en ocasiones ser el nuevo resulta ser muy gratificante siempre y cuando seas el nuevo en aquel lugar al que tanto deseaste llegar.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario