Dejando a un lado conceptos y pretextos me descubro debatiendo los trayectos y encuentros.
¿Son los senderos o las personas las que nos llevan a nuestro destino?
¿Somos nosotros mismos los caminos o son los pasos dados la definición abstracta de esta travesía?
Benditas paradojas que la mente se inventa para mantenerse entretenida.
Déjala que se divierta, resoplan los latidos que corean en secuencia las respuestas.
8... ocho... 8...
Sólo 8 y se siente como una vida distinta.
Mirar atrás y dejarse inundar por la sorpresa de una aventura inimaginable sin principio ni final.
Mirar atrás y agradecer lo que fue, lo que no y lo que seguirá siendo.
Mirar hacia adentro y confiar.
Mirar hacia afuera y encontrar.
Mirar hacia el futuro y actuar.
MIRAR, siempre mirar.
Son muy curiosos los caminos, son muy parecidos a las personas; ambos se descubren sobre la marcha, ambos nos llevan, ambos enseñan.
Caminante tendencia de andar de arriba hacia la derecha y del centro a la profundidad más densa.
Tan sencillo como aceptar el inicio que procede al final y tan complicado como empezar.
Somos senderos un tanto complejos.
Un giro a la derecha, siempre a la derecha y acelera.
Cada encuentro es un trayecto.
Camina sin miedo, pues somos senderos certeros.
Somos senderos...
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