27 finales, 27 inicios.
1000 rostros, 1000 colores, algunos de verdad muy especiales.
Encuentros sorpresivos, despedidas naturales y reencuentros singulares.
Alegría, miedo, nostalgia, ilusión, enojo y la misma esperanza de siempre.
Éxitos, logros y grandes retos superados.
Aprendizaje, mucho aprendizaje, a veces acompañado de tristeza y disfrazado de fracaso.
Risas compartidas, llantos a escondidas.
Amor, amistad, soledad rutinaria y eterna familia.
Otro año... mejor dicho, un gran año que se acaba y que sinceramente me cuesta despedir.
Mientras algunos piden por el año que está por comenzar yo limpio y escribo una vez más.
Literalmente rompo papeles, desecho recuerdos y pongo punto final a historias que hace mucho terminaron. Escribo para agradecer, recordar y dejar ir.
2015... el año en el que todo pasó.
Ese podría ser un buen título, una descripción atractiva.
2015, un año que bien podría relatarse como un lustro de vida.
No encuentro palabras, se quedan atoradas en la punta de mis dedos.
Tanto pasó, tanto viví, tanto amé, tanto disfruté, tanto aprendí.
Es increíble mirar atrás y ver el camino recorrido en estos 12 meses.
Gratificante reconocer lo vivido y lo aprendido.
No queda más que agradecer con el alma desde la tristeza más arraigada, hasta la felicidad más inmensa que pude experimentar este año.
Y es que de eso se trata vivir, de sentir y siempre agradecer.
A ti, que compartiste aunque sea un breve momento conmigo este 2015...
GRACIAS por ser.
GRACIAS por venir.
GRACIAS por permanecer.
GRACIAS por partir.
Un gran año se va y con su partida llega el momento de seguir.
CONTINUARÁ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario