miércoles, 11 de julio de 2012

Plan B

Es verdad; el destino, la vida o  el ritmo de las cosas tienen su propio camino.

Si estuve alejado de este proyecto varios días, debo confesar no fue parte del plan A.

El plan original era cambiarme de casa (debería escribir una serie de consejos o tal vez un paso a paso de lo que se debe y no hacer durante una mudanza. Pues a mis 24 años he pasado por seis de ellas y todo indica que no pararán jamás ya que de mis antepasados judíos heredé además de la gran nariz y la ceja poblada, la rutina errante.) y esperar que los trámites realizados con anticipación para contar con todos los servicios a la brevedad posible fueran efectivos.

Sin embargo, como se está haciendo costumbre, aquel ser indescriptible e innombrable (nada que ver con Harry Potter y mucho menos con cualquier doctrina teológica) tenía contemplado otro calendario para mí.

Es inevitable no estar susceptible a los cambios que la vida trae consigo a cada momento. Honestamente creo que a medida que uno "vive", (de suma importancia la reiteración) este hecho se va haciendo cada vez más claro y por qué no decirlo, cada vez más difícil de sobrellevar.

Entre más crecemos más nos apegamos a lo que deseamos fuese nuestra realidad, nos cuesta trabajo hacernos a la idea de que probablemente lo que queremos no lo tendremos en la forma y tiempo deseados. En otras palabras, nos desespera no tener el control y tener que ceder ante el capricho de situaciones ajenas.

¿Sería oportuno dejar de programar y establecer metas si es tan inevitable estar al servicio del destino? La respuesta es negativa, sin planes, sin objetivos no seguiríamos aquí. Siempre hay que ver hacia delante y estar al tanto de las posibilidades que nuestras acciones puedan generar al paso de los días, meses y años.

Qué importa si "algo" no sucede en el momento que consideramos indicado, probablemente lo que aconteció en su lugar es parte de una cadena de eventos que desembocarán en algo similar o incluso mejor.

Probablemente lo que he escrito suene muy rebuscado, pero en verdad quiero alejarme (por lo menos en cuanto a sintaxis)  del cliché "Todo pasa por algo".
Lo que he redactado lo escribo sinceramente no para convencerte de esperar a que las cosas pasen por si solas, y mucho menos para que dejes de lado tus metas y planes. Lo escribo para convencerme a mí de ser paciente y de aprender a disfrutar el Plan B que el destino me obligó a ejecutar y para tener fé ( nada que ver con doctrinas teológicas) en que cuando pueda retomar el plan original, la vida me sorprenderá y me llevará al primero de los destinos de los que he decidido visitar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario