Después de un periodo de incertidumbre profesional, decepciones familiares y temores genuinos, el destino me ha dado la oportunidad de comenzar a ser quien realmente soy y no lo que lo demás piensan o creen.
Muchos de mis amigos y conocidos quizá no lo entiendan, quizá piensen que mi renovado yo es un intento desesperado por llamar la atención, un etapa de poses falsas y posturas irreales. La verdad es que simplemente ha sucedido. No ha sido de la noche a la mañana, claro que no, pero en efecto ha sido un cambio que bien podría considerarse veloz. Algunos de ellos se alejarán, sentirán molestia porque ya no soy quien era hace un tiempo. Mis intereses y la forma de ver el mundo ya no son los mismos. A ellos sólo puedo agradecerles la compañía de tiempos pasados, el aprendizaje y los recuerdos que me harán sonreír en tiempos futuros.
Por otro lado, a mi vida han llegado seres increíble que se han plantado con fuerza en mi interior, con pocos meses se han vuelto un gran porcentaje de mi alegría y la mayor fuente de inspiración que ilumina mis días.
En poco tiempo ha pasado tanto...
Desafié a la sociedad un par de veces, negué y lucharé contra las concepciones sobre mí mismo.
Descubrí el poder de mis pensamientos (quizá no de la manera más positiva posible pero así fue), Sentí de cerca y supe por un instante lo vulnerable que somos, que la vida se acaba tarde o temprano. Aprendí mágicamente que hay mucho, pero mucho más que simplemente pasar los días intentando ganar dinero, intentando ser reconocido profesionalmente; mucho más que tener un buen puesto en una compañía internacional, comprar un coche, viajar e ir al gimnasio cada día.
Descubrí que el egoísmo no tiene límites, pero al mismo tiempo descubrí que existen personas que comparten desde el alma y sin condición alguna.
Confirmé que la familia no se define por los genes, ni por la sangre, ni siquiera por la convivencia. La familia se define por las conexiones tan intensas e inexplicables que un ser humano puede llegar a sentir.
Me forcé (seguiré forzando) a ir cada vez más lejos, a olvidarme de la comodidad, falsa comodidad que me inventé (aron) con los años,
Me comprometí con el compartir, crear y ser una fuente de alegría, a ayudar, a ser más en conjunto y no ser más en solitario.
Pero el sendero se vislumbra aún extenso...
Tengo una vida para recorrerlo y caminarlo. En ese andar falta mucho por hacer.
Aprenderé a AMAR con el alma y a las personas que saben ser amadas, a AMAR más allá de una relación de pareja, a AMAR sin vincular el amor con el deseo, con el cuerpo y mucho menos con el sexo.
Me esforzaré día con día en dejar a un lado las quejas, el oscurecer el mundo con pesimismos sin sentido.
Me enfocaré en buscar lo positivo, fomentarlo y generarlo.
Sé que muchos no lograrán entenderlo, sé que algunos cuantos sabrán exactamente a qué me refiero.
Existe la magia, existe el destino.
Existe aquello que necesitas que exista para estar, hacer y ser.
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